Claves
- El presidente de Farer, Sergio Dalcol, consideró positiva la recuperación del mercado japonés después de dos décadas.
- Tambien indico que abastecerlo exige previsibilidad y garantías de inocuidad.
- La posibilidad de volver a vender carne vacuna argentina a Japón generó expectativas en la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer).
El presidente de Farer, Sergio Dalcol, consideró positiva la recuperación del mercado japonés después de dos décadas. Tambien indico que abastecerlo exige previsibilidad y garantías de inocuidad. La posibilidad de volver a vender carne vacuna argentina a Japón generó expectativas en la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer).
Su presidente, Sergio Dalcol, destacó la oportunidad de ingresar a un mercado de alto valor, aunque advirtió que aprovecharla requiere inversiones, continuidad comercial y controles sanitarios sólidos. El dirigente valoró la reapertura después de dos décadas y señaló que fue el resultado de un prolongado proceso.
Explicó, además, que las preferencias del consumidor japonés abren posibilidades para una producción diferenciada, con características que no coinciden necesariamente con las más demandadas en la Argentina. Entre ellas mencionó los cortes con mayor presencia de grasa intramuscular, conocida como marmoleo. Para obtenerlos se necesitan determinadas condiciones de crianza y cruzamientos de razas. Según indicó, en Entre Ríos ya existen productores que trabajan con animales orientados a ese segmento.
Sin embargo, adecuar un establecimiento y alcanzar una oferta sostenida demanda tiempo. Dalcol estimó que pueden transcurrir entre tres y cuatro años desde la decisión de invertir hasta disponer de los primeros animales con las características buscadas. Por eso, consideró indispensable que el productor tenga garantías de continuidad en el acceso al mercado. El riesgo, explicó, es afrontar costos elevados para obtener una carne cuyo precio diferencial depende de la exportación.
Si esa posibilidad se interrumpe, colocar el producto en el mercado interno podría resultar menos conveniente, debido a las distintas preferencias de los consumidores. En ese contexto, Farer planteó la necesidad de reglas estables, menos obstáculos para producir y herramientas crediticias que acompañen las inversiones ganaderas. El dirigente también pidió evitar restricciones futuras a la venta externa de determinados cortes, por sus efectos sobre la planificación y los vínculos comerciales.
Otro aspecto central es la sanidad. Dalcol destacó el papel del Senasa como garante de los controles y la inocuidad de la carne, tanto para exportación como para consumo interno. Sostuvo que el cumplimiento de las exigencias sanitarias resulta fundamental para consolidar la confianza de los compradores. A esos desafíos se suman los costos logísticos. La distancia hasta Japón obliga a considerar el peso del transporte en el precio final y la competencia con proveedores mejor ubicados, como Australia.
Dalcol señaló que los conflictos internacionales pueden encarecer los fletes, los combustibles y los seguros. Una reducción de esos costos, junto con una oferta continua y el cumplimiento de los requisitos del mercado, permitiría mejorar la competitividad de la carne argentina. Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión


