Claves
- Laboratorios Bagó, la histórica multinacional de origen argentino dedicada a la industria química-farmacéutica y fundada en 1934 por Sebastián Bagó, es uno de los grandes jugadores del sector a nivel global.
- Allí, el directivo contó detalles de la reciente compra del laboratorio de medicamentos oncológicos Eriochem concretada este año, tal como reveló DOS FLORINES.
- Son aquellos que tratan afecciones particulares, generalmente en hospitales, o que tienen un precio que solo es posible acceder con una prepaga o un seguro médico”, explicó.
Laboratorios Bagó, la histórica multinacional de origen argentino dedicada a la industria química-farmacéutica y fundada en 1934 por Sebastián Bagó, es uno de los grandes jugadores del sector a nivel global.
Su visión de negocios quedó demostrada este jueves en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná, donde Juan Pablo Bagó, accionista y director del Grupo, expuso ante los industriales y empresarios de la provincia en el marco de la 22° Jornada de la Industria organizada por la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER). Allí, el directivo contó detalles de la reciente compra del laboratorio de medicamentos oncológicos Eriochem concretada este año, tal como reveló DOS FLORINES.
La firma, ubicada en Colonia Avellaneda en las afueras de la capital entrerriana, despertó el interés del Grupo porque su adquisición responde a un cambio de paradigma insoslayable: “La industria farmacéutica está virando a los productos especiales, que es lo más atractivo en términos de venta y de rentabilidad. Son aquellos que tratan afecciones particulares, generalmente en hospitales, o que tienen un precio que solo es posible acceder con una prepaga o un seguro médico”, explicó.
Bagó apuntó que la sinergia entre las diferentes plantas del Grupo será determinante. Detalló que este paso se complementa con un camino iniciado “hace como 20 años con una empresa que se dedica a oncología”, seguido luego por otra firma orientada a la esclerosis múltiple. Y ahora, potenciarán con la reciente adquisición local: “Es una compañía que fue desarrollada de cero, con una idea de alta calidad y orientada a la exportación.
Hoy es una empresa que tiene una serie de productos que son bastante únicos en el mundo, y que desde aquí se exportan a toda América Latina, Turquía y varios otros mercados”. Además, valoró que “tiene una planta en Uruguay que también es muy interesante para ciertos otros productos que precisamos”. Respecto a la estrategia comercial y logística, adelantó qué proyectan hacer con los canales de distribución en el exterior.
“En esta adquisición vemos la posibilidad de hacer como un leverage de nuestra capacidad de marketing en muchos lugares del mundo, con los productos de esta empresa“, explicó. Dado que la firma entrerriana actualmente coloca sus medicamentos a través de intermediarios, el directivo fue contundente sobre los planes a futuro: “Si bien esta empresa trabaja a través de distribuidores, eventualmente nosotros no precisaríamos de esos distribuidores porque tenemos nuestra propia empresa funcionando en otros países”.
En cuanto a la línea de trabajo, el foco estará puesto en patologías severas como “cáncer, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica”, ejemplificó.
Tras confirmar que durante la misma mañana del jueves estuvieron “en la empresa viendo qué más podemos hacer”, el accionista dejó en claro cuál será el máximo desafío productivo y comercial a futuro para las instalaciones de Colonia Avellaneda: “Obviamente tenemos el objetivo de Estados Unidos, que no es fácil, pero me parece que es donde está la cosa más interesante“.
A la hora de definir el rumbo de los capitales, el director de la firma admitió que se enfrentan a decisiones complejas porque desarrollar nuevos medicamentos requiere varios millones de dólares. Como la paleta potencial puede abarcar hasta 150 productos, “esa elección en gran medida tiene un componente científico de estimación del éxito de esa molécula en el mundo”. “En general le pegamos, pero muchas veces no.
Desarrollamos un producto, invertimos y no camina; quizás otra empresa lanza un producto mejor en el ínterin”, se sinceró. Por otro lado, diferenció este tipo de riesgo técnico del que implica comprar una empresa o construir una planta, lo cual se asemeja más a un proyecto tradicional donde se analiza el flujo de fondos.
Sin embargo, aclaró la filosofía corporativa: “Siempre tenemos la idea de que las inversiones en plantas no sólo son los números que estimamos que podemos obtener a futuro, sino también la cantidad de puertas que nos abre de opciones de crecimiento que son imposibles de planear en el día uno“. Para una compañía farmacéutica de esta envergadura, el recambio tecnológico no es una alternativa, sino una condición sine quanon, remarcó durante su exposición.
Explicó que la innovación es fundamental porque los productos se reemplazan rápidamente cuando surge en el mercado una nueva fórmula con mejor precio o un efecto terapéutico superador. “Las empresas deben estar muy atentas al cambio tecnológico e ir pensando desde mucho tiempo antes las próximas generaciones de medicamentos que vienen”, advirtió. En esa línea, remarcó la paradoja de una industria donde todo cambia muy rápido, pero los desarrollos son lentos.
Precisó que exigen al menos cuatro años antes de su lanzamiento, e incluso un año más si se pretende registrarlo para exportación. Por ello, resaltó que la estructura de la empresa mantiene un equilibrio en tres grandes pilares: el desarrollo de nuevos medicamentos, la producción de la manufactura y la fuerza de marketing impulsada por sus 1.200 visitadores médicos en toda América Latina. El constante crecimiento del grupo y su visión expansiva también traccionan a toda su cadena de valor.
El empresario destacó que una de las ventajas del país es contar con una industria farmacéutica relativamente grande donde muchas empresas trabajan de manera excelente, lo cual desarrolla hacia atrás a los proveedores de forma adecuada. No obstante, advirtió sobre la vara cada vez más alta que imponen los estándares del sector.
“La industria farmacéutica constantemente viene aumentando los requerimientos, con lo cual hay veces que llega un punto donde ese proveedor si quiere seguir proveyendo en la industria farmacéutica, tiene que cambiar su maquinaria directamente”, señaló. Bagó destacó que la IA forma parte de la empresa y “abarca a todas las secciones de nuestra empresa“.
Pero lo más valioso en este contexto de su implementación fue subir todos los datos de la compañía a una plataforma manejada por IA y accesible mediante lenguaje natural. Esta herramienta, utilizada en el último año, resultó vital para acelerar los ejercicios de planeamiento de la producción y la demanda.
Además, graficó el rotundo impacto de esta tecnología en la protección corporativa ante incidentes recurrentes de ciberseguridad: “Cuando eso empezó a ser manejado por inteligencia artificial, el tiempo de respuesta bajó de media hora a dos minutos”, un cambio que desarticuló situaciones que antes los ponían en grave riesgo.
Finalmente, el empresario consideró que toda la reconversión tecnológica y productiva impulsada por Laboratorios Bagó se sostiene, ineludiblemente, en la calidad de las personas que integran la firma. Para el accionista, el acierto inicial frente a los nuevos paradigmas es detectar a los perfiles indicados. “Lo primero que nos funciona es cuando contratamos a la gente correcta“, sentenció. En ese sentido, ahondó en la necesidad de incorporar recursos humanos que trasciendan lo meramente informático.
“Es clave dar con la gente que tenga buen conocimiento sobre IA y las potencialidades. Pero que también sea una persona capaz de interpretar lo que otro sector de la empresa precisa”, reflexionó. Son justamente estos talentos quienes hoy asumen el desafío de sintetizar lo importante dentro de la enorme cantidad de datos comerciales y ventas en farmacias que recibe la empresa, para encontrar patrones de consumo que definen el rumbo y el éxito de la compañía.

