La gerenta de Sinteplast, Marysol Rodríguez, advirtió que “a veces es muy difícil pensar en invertir” en la Argentina, en un escenario de suba de costos internacionales, menor traslado a precios y un consumo interno más retraído. La ejecutiva del sector de pinturas sostuvo que el ordenamiento macroeconómico devolvió previsibilidad, pero que los márgenes quedaron más ajustados y que los nuevos proyectos dependen, en buena medida, del acceso a financiamiento a tasas razonables.
En diálogo con Infobae en Vivo, Rodríguez explicó que 2026 fue especialmente complejo por el peso de los insumos importados en la estructura de costos. La industria trabaja con materias primas que llegan mayoritariamente desde Oriente y, durante el primer semestre, debió lidiar con problemas de abastecimiento y cambios bruscos en precios y fletes.
“Estuvimos muy preocupados por el abastecimiento, los cambios en los precios y los cambios en los fletes internacionales”, resumió. Según señaló, el impacto no fue exclusivo de la Argentina: algunas plantas dejaron de operar por el contexto de guerra y eso generó faltantes de determinados insumos, con efecto directo sobre los valores internacionales.
A ese cuadro se sumó una demanda interna más débil y mayores dificultades para trasladar los incrementos de costos a los precios finales. “Hoy por hoy no se está pudiendo trasladar a precio, por lo cual uno siempre tiene que trabajar puertas adentro”, afirmó.
Frente a ese escenario, la estrategia pasa por mejorar los procesos productivos y sostener la competitividad a través de la calidad, el servicio y los precios. Rodríguez explicó que la inversión en productividad forma parte de una política que la compañía sostiene desde hace años, porque la eficiencia de las instalaciones resulta clave cuando no es posible trasladar los mayores costos al consumidor.
En ese sentido, planteó que el control de costos y la mejora de procesos deberían ser una constante en cualquier empresa, pero que las posibilidades de avanzar dependen de las condiciones financieras y de la situación de cada compañía. “No todo el mundo está pudiendo, no están todos en la misma situación”, sostuvo. También remarcó que el volumen de producción debe justificar las inversiones y que cada firma atraviesa realidades distintas.
Al evaluar los cambios económicos de los últimos años, Rodríguez reconoció que el ordenamiento macroeconómico permitió recuperar previsibilidad, algo central para una industria que necesita planificar compras con varios meses de anticipación. Entre la adquisición de una materia prima en el exterior, su traslado y su incorporación al proceso productivo pueden pasar alrededor de tres meses.
“Hoy estamos comprando materias primas para enero”, explicó. En ese sentido, valoró que las empresas puedan volver a proyectar sus necesidades de abastecimiento y cumplir con los compromisos asumidos con proveedores internacionales, algo que antes estaba condicionado por las restricciones para importar y realizar pagos al exterior.
La ejecutiva consideró que la estabilización de las variables macroeconómicas era una condición necesaria, aunque advirtió que todavía persisten problemas de microeconomía que afectan el funcionamiento de las compañías. En particular, planteó que las empresas industriales necesitan competir en condiciones similares a las del resto del mundo y contar con un entorno que favorezca la producción y la generación de empleo privado formal.
“Si queremos procurar que haya más empleo privado, bien remunerado, formal y de calidad, no hay otra vía que no sea a través de las empresas”, sostuvo. Además, mencionó las proyecciones que anticipan una reducción de 3.500 empresas en el país hacia fines de año y planteó la importancia de generar condiciones que permitan sostener y ampliar el entramado productivo.
En cuanto a la demanda, Rodríguez explicó que el mercado argentino de pinturas tiene características particulares y que su evolución no está directamente atada al nivel de actividad de la construcción. Si bien las obras de infraestructura y los nuevos desarrollos inmobiliarios generan demanda, el segmento de hogar y obra depende en mayor medida de la renovación de los metros cuadrados ya construidos.
La pintura, recordó, tiene presencia en una amplia variedad de actividades y productos, desde muebles y aberturas de aluminio hasta automóviles, aviones, heladeras o garrafas. Por eso, su consumo no puede analizarse únicamente a partir de la construcción residencial.
En el caso de los productos de consumo masivo, como los látex y los impermeabilizantes, la demanda está más vinculada con el movimiento del stock de viviendas existentes. En ese sentido, mencionó factores como la capacidad de ahorro de los hogares y la dinámica del mercado de alquileres, que pueden impulsar las decisiones de renovación y mantenimiento.
Al comparar la situación actual con la de 2023, Rodríguez señaló que resulta difícil establecer una comparación directa. En aquel momento, buena parte de los esfuerzos de la compañía estaban concentrados en conseguir insumos y garantizar la continuidad de la producción. En términos de volumen, aseguró que hoy están mejor, aunque los márgenes de rentabilidad se encuentran más ajustados.
La empresaria describió 2024 como un año de reconstrucción y reacomodamiento. La devaluación del 140% modificó las condiciones de operación y obligó a revisar las previsiones, aunque posteriormente la actividad logró recuperarse. Según indicó, tanto 2024 como la primera mitad de 2025 fueron períodos positivos para la compañía.
Sin embargo, luego comenzó a observarse una contracción del volumen y una mayor dificultad para trasladar los aumentos de costos. Por eso, durante este año la firma concentró sus esfuerzos en mejorar la productividad y reducir el impacto de los mayores gastos sobre la operación. “Hay que ser eficiente”, resumió.
Pese a las dificultades del contexto, Rodríguez aseguró que Sinteplast mantiene sus planes de crecimiento, tanto en la Argentina como en otros mercados de la región. Para avanzar con ese objetivo, explicó que están reinvirtiendo utilidades y trabajando en la planificación de nuevas inversiones que permitan ampliar la capacidad instalada.
La empresa cuenta con tres plantas industriales en la Argentina y presencia productiva en Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Además, exporta parte de su producción y busca ampliar su participación en los mercados regionales.
En ese marco, la ejecutiva sostuvo que la expansión requiere instalaciones más productivas y una mayor capacidad para abastecer a una demanda cada vez más amplia. “Tenemos la firme convicción de que el camino es por ahí. Si no invertimos, sabemos que eso no va a suceder”, concluyó.



