En el marco de la audiencia de remisión a juicio, el Ministerio Público Fiscal detalló el presunto entramado patrimonial que involucra al exgobernador y al titular de Relevamientos Catastrales S.A. Las defensas alegarán este martes a partir de las 9:00.
En una jornada determinante para el avance de la causa por presunto enriquecimiento ilícito, el juez de Garantías de Paraná, Mariano Budasoff, escuchó el pormenorizado desglose probatorio presentado por los fiscales Juan Ramírez Montrull y Gonzalo Badano.
La acusación busca fundamentar la elevación a juicio oral y público del expediente que investiga las maniobras patrimoniales del codenado exgobernador Sergio Urribarri y del empresario paraguayo Diego Armando Cardona Herreros, desarrolladas entre enero de 2008 y diciembre de 2015, periodo en el que el condenado Urribarri ejerció la gobernación y posteriormente una banca en la Cámara de Diputados provincial.
Tras el rechazo de las cuestiones preliminares planteadas por los defensores – quienes cuestionaron la validez de las pericias informáticas, los protocolos de custodia digital e intentaron sobreseimientos por prescripción-, la Fiscalía ingresó al núcleo sustancial de la imputación.
Este martes 20 de octubre, la judicatura escuchará los alegatos defensivos de los dos imputados principales, luego de que el tercer involucrado, Ángel Rubén Martínez, resolviera su situación procesal mediante un juicio abreviado.
Cabe señalar que Urribarri y Cardona Herreros afrontan, de forma paralela, imputaciones por negociaciones incompatibles con la función pública, cohecho pasivo y fraude, causa en la que se investiga el presunto pago de retornos en la adjudicación de sistemas informáticos a la firma Relevamientos Catastrales S.A., donde varios exfuncionarios ya admitieron su culpabilidad en trámites abreviados.
De cara al eventual debate oral, la Fiscalía adelantó que requerirá para Sergio Urribarri -quien actualmente cumple condena en el penal de Gualeguaychú por otros cinco hechos de corrupción juzgados en el Megajuicio- la pena de 5 años y 10 meses de prisión en calidad de autor, sumado a la inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer cargos públicos.
Además, se le exigirá una multa del 100% del monto del enriquecimiento estimado, el cual, según las pericias contables actualizadas, asciende a $11.546.740,92 pesos, USD 7.245.441 dólares y €16.300 euros.
Por su parte, para Cardona Herreros, imputado como partícipe necesario, se solicitará la pena de 5 años de prisión y una sanción pecuniaria equivalente al 100% de la masa patrimonial que se le atribuye haber gestionado, estimada en $8.673.275,42 pesos, USD 7.155.783,71 dólares y €14.100 euros.
La hipótesis del Ministerio Público Fiscal sostiene que Cardona Herreros funcionaba como un testaferro o persona interpósita, estructurando una red operativa que permitía al condenado Sergio Urribarri y a su entorno familiar directo acceder a beneficios económicos, bienes registrables y erogaciones suntuosas que eran costeadas o canalizadas a través del empresario.
Entre la evidencia documental, peritajes telefónicos y correos electrónicos incautados en allanamientos realizados en Buenos Aires (en las sedes de Relevamientos Catastrales y domicilios particulares) y en la propiedad de Urribarri sobre calle Néstor Garat en Concordia, se destacó el hallazgo de una casilla de correo denominada «Ayolas», vía de comunicación donde se coordinaban y respaldaban los movimientos financieros de la maniobra.
Entre los principales rubros analizados por la fiscalía a partir de los informes de la Dirección Nacional de Migraciones y la documentación secuestrada, se documentaron recorridos internacionales hacia destinos como Londres, Madrid, París, Atenas, Venecia y Cerdeña, realizados por Sergio Urribarri, su esposa Ana Lía Aguilera -hermana de Juan Pablo Aguilera -, sus hijos y allegados.
Los itinerarios, operados frecuentemente desde la estructura corporativa de Cardona Herreros, incluían pasajes aéreos, logística de traslados y alojamientos en cadenas hoteleras de cinco estrellas, sumados a desplazamientos hacia Nueva York, Natal y Río de Janeiro.
En cuanto a adquisiciones suntuarias, se identificó la compra en Venecia de una escultura de cristal de Murano valorada en USD 2.200 (cuyo costo de flete aéreo alcanzó los USD 7.000 debido a sus 45,6 kilos de peso) y la adquisición de un reloj de alta relojería marca Rolex, estimado a valores vigentes en más de $21.000.000 de pesos.
Asimismo, la Fiscalía hizo hincapié en la compra «a comisión» de un departamento en el exclusivo barrio porteño de Puerto Madero por un monto de USD 1.227.000 -abonado mediante un anticipo y 29 cuotas-, cubriéndose posteriormente a través de la misma estructura los costos de remodelación, equipamiento, impuestos y expensas.
Finalmente, se sumó la adquisición de vehículos de alta gama a nombre de Cardona Herreros o de sociedades afines, cuyos permisos de circulación (cédulas azules) se emitían a favor de los hijos mayores de Urribarri, contándose como elemento corroborante la existencia de actas de infracción de tránsito labradas sobre la Ruta Nacional 14, en las inmediaciones de Concordia, cometidas a bordo de dichos rodados por parte del círculo íntimo del condenado Sergio Daniel Urribarri.



