Claves
- El acuerdo Mercosur-Singapur mejora el acceso de productos argentinos al sudeste asiático, mientras Japón vuelve a habilitar el ingreso de carne vacuna de todo el país.
- Qué productos ya tienen presencia y cuáles tienen margen para crecer.
- La Argentina encuentra en Asia nuevas oportunidades para ampliar y diversificar su mapa exportador.
El acuerdo Mercosur-Singapur mejora el acceso de productos argentinos al sudeste asiático, mientras Japón vuelve a habilitar el ingreso de carne vacuna de todo el país. Qué productos ya tienen presencia y cuáles tienen margen para crecer. La Argentina encuentra en Asia nuevas oportunidades para ampliar y diversificar su mapa exportador.
El acuerdo entre el Mercosur y Singapur facilita el acceso a un mercado con una elevada capacidad de importación de alimentos, mientras que Japón volvió a habilitar el ingreso de carne vacuna argentina de todo el país después de más de dos décadas de restricciones.Singapur aparece como una puerta de entrada al sudeste asiático.
Con poco más de seis millones de habitantes, el país importó bienes por US$503.736 millones y se ubicó como el 16° mayor importador del mundo.La participación argentina, sin embargo, todavía es marginal: representa apenas el 0,01% de las compras singapurenses. En 2025, las exportaciones argentinas a ese destino totalizaron US$44,3 millones, según un informe de la consultora Endógena.Japón, en cambio, ya constituye un mercado relevante para distintos productos argentinos.
Entre los principales envíos se encuentran pescados y crustáceos, cereales, oleaginosas, aluminio y sus manufacturas, entre otros, de acuerdo con datos de la Cancillería.El Mercosur es el cuarto mayor origen de las importaciones japonesas, aunque Brasil concentra el 91% de las exportaciones del bloque hacia ese mercado.
La reapertura de Japón para la carne bovina argentina abre ahora una nueva posibilidad para ampliar la participación del país.El canciller Pablo Quirno destacó la importancia de los acuerdos comerciales alcanzados en los últimos meses. Según señaló, la Argentina pasó de contar con tratados que representaban el 10% del PBI mundial a una cobertura equivalente al 30%.“La meta de Cancillería es llevar la cobertura de acuerdos al 50% del PBI mundial en el mediano plazo y al 80% en los próximos cuatro años”, detalló.
Singapur: un mercado con margen para crecerEl acuerdo Mercosur-Singapur es el primero que el bloque regional suscribe con un país del sudeste asiático. El tratado busca mejorar la previsibilidad regulatoria, facilitar el comercio y generar mejores condiciones para las inversiones. La Argentina lo promulgó a mediados de septiembre mediante la Ley 27.819. El convenio contempla una reducción progresiva de los aranceles para una amplia variedad de productos.
En algunos casos, la eliminación será inmediata, mientras que para otros bienes se establecieron plazos de hasta 15 años.El acuerdo también incluye disposiciones sobre comercio de bienes y servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual, comercio electrónico y pequeñas y medianas empresas.Para la Argentina, uno de los principales atractivos es la posibilidad de ampliar el acceso de sus productos al mercado singapurense mediante la reducción y eliminación de aranceles.
Esto abre oportunidades para incrementar las ventas de alimentos, productos agrícolas, manufacturas y servicios.Los pescados, crustáceos y moluscos son actualmente el principal producto argentino exportado a Singapur. En 2025, los envíos de este rubro alcanzaron los US$14,5 millones y representaron el 32,8% del total exportado a ese destino.La carne bovina congelada aparece entre los productos con mayor potencial de crecimiento, según un informe de Endógena elaborado con datos del International Trade Center (ITC).
La consultora estima un margen adicional de exportaciones de alrededor de US$8 millones.La Argentina ya tiene presencia en este segmento. En 2025 exportó a Singapur US$4,66 millones de carne bovina deshuesada refrigerada, un 17% más que el año anterior.El vino también figura entre los productos con posibilidades de expansión. Durante 2025, las exportaciones de vino fraccionado argentino a Singapur alcanzaron US$1,54 millones.
Con el nuevo marco comercial, ese monto podría llegar a unos US$7 millones, según las estimaciones de Endógena.A ese grupo se suman otros productos agroindustriales con potencial, como la leche en polvo, las frutas y la miel.La Argentina volverá a exportar carne vacuna a Japón, uno de los mercados más exigentes y de mayor valor para este producto, después de más de dos décadas de restricciones.El anuncio se realizó durante una visita oficial a Tokio de autoridades de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y del Servicio Nacional de Sanidad, Calidad y Agroalimentaria (Senasa).Japón importa carne bovina por más de US$3000 millones al año.
El país asiático había cerrado su mercado a la carne vacuna argentina a comienzos de los años 2000, luego de un brote de fiebre aftosa.En 2018 se produjo una reapertura parcial, aunque limitada a cortes provenientes de la Patagonia, considerada una zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. Ahora, Japón rehabilitó el ingreso de carne bovina proveniente de todo el territorio argentino.Los embarques comenzarán una vez que las autoridades japonesas completen una auditoría del sistema sanitario argentino.
La revisión permitirá evaluar los protocolos vigentes y determinar qué frigoríficos quedarán habilitados para exportar al mercado nipón.Para Maximiliano Díaz, director de la consultora Endógena, uno de los principales efectos de esta apertura está relacionado con las exigencias sanitarias del mercado japonés.Según explicó a TN, el cumplimiento de esos requisitos puede generar beneficios que excedan al mercado japonés.
Las inversiones necesarias en trazabilidad, certificación y controles sanitarios también pueden facilitar el acceso y la permanencia en otros destinos de alta exigencia, como Europa.Díaz, sin embargo, advirtió que la apertura de nuevos mercados debería estar acompañada por condiciones que permitan aumentar la producción local.“Si no hay política doméstica que acompañe los incentivos al productor primario, como líneas de financiamiento y una revisión de la carga tributaria, la apertura de mercados como Japón corre el riesgo de sumar demanda a una oferta que no logra expandirse, presionando aún más el precio interno”, señaló.
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